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Primer plano de la tabla de dosificación en la etiqueta de un fertilizante de cultivo
fertilizantes

Cómo leer una etiqueta de fertilizante: NPK, micronutrientes y dosis

La etiqueta de un fertilizante trae toda la información que necesitas para saber si ese producto sirve para lo que estás cultivando. El problema es que viene en un formato que nadie te enseñó a leer, en letra pequeña y con abreviaturas.

Una vez que sabes qué mirar, la comparación entre dos productos toma treinta segundos.

El NPK: los tres números grandes

Es lo primero que salta a la vista: tres números separados por guiones, algo como 3-1-4 o 0-13-14.

Son porcentajes en peso de los tres macronutrientes principales, siempre en este orden:

  • N — Nitrógeno. Crecimiento vegetativo. Hoja y tallo. Es el que hace que la planta se ponga verde y grande.
  • P — Fósforo. Raíz, floración y fruto. Se expresa como P₂O₅, que es una convención histórica de la industria.
  • K — Potasio. Transporte interno, calidad del fruto, resistencia al estrés. Se expresa como K₂O.

Un 3-1-4 es un producto de crecimiento: mucho nitrógeno en relación al fósforo. Un 0-13-14 es de floración: cero nitrógeno y todo el peso en fósforo y potasio.

El detalle importante que casi nadie nota: los tres números suman mucho menos de 100. Un 3-1-4 suma ocho. El resto — el noventa y dos por ciento — es agua, agentes quelantes y micronutrientes. Eso no significa que el producto esté diluido de más: los fertilizantes líquidos de cultivo se formulan concentrados pero no saturados, porque una sal sobresaturada se precipita en el envase.

Por qué no puedes comparar dos productos solo por el NPK

Es el error más común al elegir. Dos productos con el mismo 3-1-4 pueden comportarse muy distinto, por tres razones.

La forma química del nitrógeno. El nitrógeno puede venir como nitrato, como amonio o como urea. El nitrato lo absorbe la planta de inmediato. El amonio actúa más lento y además acidifica el sustrato. La urea necesita actividad microbiana para convertirse en algo aprovechable, así que en un sistema hidropónico inerte es casi inútil. Dos productos con el mismo número de nitrógeno pueden dar resultados opuestos según en qué forma venga.

La dosis recomendada. Un producto al 3% que se usa a 4 ml por litro aporta el doble que otro al 3% que se usa a 2 ml. El número de la etiqueta no te dice cuánto vas a aplicar.

Los micronutrientes. No aparecen en el NPK y son los que hacen la diferencia entre una planta que funciona y una que se queda a medias.

La tabla de micronutrientes

Debajo del NPK, en letra más pequeña, viene la lista larga. Estos son los que importan:

Calcio (Ca) y Magnesio (Mg). Técnicamente son macronutrientes secundarios, no micros, y son los que más se olvidan. El calcio da estructura a la pared celular; su falta produce necrosis en los bordes de las hojas nuevas y pudrición apical en el fruto. El magnesio es el centro de la molécula de clorofila; su falta amarillea entre las nervaduras de las hojas viejas.

Esto importa especialmente en fibra de coco, que intercambia calcio y magnesio y los retira de la solución. Si cultivas en coco y tu fertilizante no los trae en cantidad suficiente, vas a necesitar un suplemento aparte.

Hierro (Fe). El micronutriente más problemático, y no por falta sino por disponibilidad. A pH alto el hierro precipita y la raíz no lo puede tomar aunque esté ahí. Por eso una clorosis en hojas nuevas casi siempre es un problema de pH, no de que falte hierro.

Fíjate si la etiqueta dice quelatado y con qué agente: EDTA, DTPA o EDDHA. El EDTA es el más común y el más barato, pero deja de funcionar arriba de pH 6.5. El DTPA aguanta más. El EDDHA aguanta el rango más amplio y es el más caro. Si tu agua es dura y de pH alto, esto no es un detalle menor.

Manganeso, zinc, boro, cobre, molibdeno. Se necesitan en cantidades muy pequeñas y por eso son fáciles de sobredosificar. El boro en particular tiene un margen estrecho entre lo necesario y lo tóxico.

La tabla de dosificación

Casi todos los fertilizantes de cultivo traen una tabla por semana o por etapa. Tres cosas que conviene saber sobre ella:

Primero, está calculada con agua blanda. Si tu agua ya trae EC de arranque, tienes que restarla. Mide la EC del agua sola antes de mezclar.

Segundo, es un punto de partida, no una receta. La planta manda. Si la tabla dice 4 ml y a 4 ml estás viendo puntas quemadas, baja a 3.

Tercero, la dosis suele venir en mililitros por litro. Si el envase trae otra unidad, conviértela antes y no calcules a ojo.

Lo que la etiqueta no dice

El orden de mezcla. Si un producto viene en dos partes — una A y una B — es porque los componentes concentrados reaccionan entre sí. El calcio de la parte A precipita con los sulfatos y fosfatos de la parte B, formando sólidos que ni la planta ni tus goteros aprovechan.

La regla es siempre la misma: cada parte se disuelve por separado en el agua, nunca una sobre la otra en el envase. Y se remueve entre una y otra.

Cómo comparar dos productos en treinta segundos

Mira el NPK para saber de qué etapa es. Mira la forma del nitrógeno para saber si sirve para tu sistema. Mira si trae calcio y magnesio, sobre todo si cultivas en coco. Mira con qué está quelatado el hierro si tu agua es dura. Y mira la dosis, para saber cuánto producto vas a gastar por litro de solución.

Con eso ya sabes si el producto es para lo tuyo. En la tienda podemos revisarlo contigo si tienes dudas con un producto en concreto.

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